
Escuchaba esta mañana temprano el programa Sencillamente Radio, que magistralmente conduce Eduardo García Serrano en Radio Intercontinental. El tema de debate de hoy se centraba en la prohibición de la Lengua Castellana en las aulas escolares y universitarias de Cataluña perpetrada por el Gobierno Catalán, saltándose así lo que en relación a esto dictamina la Constitución Española de 1978. Cada oyente ha dado su veredicto con más o menos acierto, pero me ha parecido muy llamativo que ninguno de ellos haya entrado en un tema doloroso para aquellos que seguimos siendo y sintiendonos castellanos a la par que españoles.
La Constitución Española de 1978 establecia en su artículo 143.1 lo siguiente: “En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos”. En base a esto las autonomías castellanas son todas inconstitucionales, son ilegales, son un fraude de ley porque, y en esto insistiré hasta que me muera, Madrid por poner un ejemplo, no tiene Historia ni cultura diferenciada de Burgos, Toledo, Valladolid o Guadalajara y por tanto, no ha lugar a que estas y otras provincias castellanas estén separadas administrativamente. A esto habría que añadirle que ninguna comunidad castellana ha votado jamás su estatuto de autonomía mediante referéndum popular, algo que sí se les permitió a vascos, catalanes, gallegos y andaluces.
Esto viene a colación de lo anterior. ¿Porqué se persigue a la Lengua Castellana, que también es la Lengua común de España, en Cataluña, en el País Vasco, en Baleares o en Galicia?. Simplemente porque nadie la defiende desde el propio Estado y porque la identidad histórica, política y geográfica que es Castilla permanece maniatada, dividida, silenciada y ultrajada, tal cual la querian y la han querido siempre los separatistas y los separadores. España sin Castilla es una nación sin vertebrar, sin columna, sin andamiaje y yo diría que sin alma. Por cierto que es más que notorio que esos del trapito morado y que se hacen llamar “castellanistas y comuneros”, jamás hayan alzado su voz para defender los derechos linguísticos y culturales de los castellanoparlantes fuera de Castilla. Supongo que eso pone en evidencia lo mucho que aman a esta tierra…
Decía Ortega ciertamente que Castilla era la columna vertebral de España y que Castilla antes de imperar en España fue emperatriz de sí misma y creo que ahi tenemos el camino bien trazado. Castilla es una necesidad para los castellanos como pueblo, pero es también una obligación inexcusable para cualquiera que ame de verdad a España, porque nadie puede amar a una madre que carece de alma, porque entonces más que madre es madrastra.
¡ARRIBA CASTILLA, ARRIBA ESPAÑA, ARRIBA EUROPA!
3 comentarios
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Quien hizo la trampa hizo la Ley.Sabrás que cualquier asociación entre autonomías está constitucionalmente vetada, salvo entre pais vasco y navarra.
Ciertamente. Castilla no existirá mientras se mantenga vigente esta Constitución y este Régimen.
Lo esencial es la unidad.
Mientras en Madrid por ejemplo se siga haciendo ver que eso es una comunidad y no son Castilla y demás, lo otro no vale nada