Matanza en Gaza ¿porqué calla Obama?

En el momento en el que se escriben estas líneas el ejército de Israel ha iniciado la invasión terrestre de Gaza y ya se contabilizan casi 500 palestinos muertos y 3000 heridos. La excusa para iniciar esta ofensiva ha sido la supuesta ruptura por parte de Hamas de la tregua de seis meses, mediante el lanzamiento de misiles hacia la población del sur de Israel. Esto ha resultado ser otra mentira más de la propaganda israelí, ya que fue Israel el primero que bombardeó Gaza rompiendo dicha tregua. En efecto, durante las elecciones americanas, Israel bombardeó una serie de túneles que unen Gaza con Egipto por los que se supone que los palestinos hacen entrar las armas a Gaza. Desde entonces, los bombardeos continuaron matando a docenas de civiles palestinos.

Pero una de las cosas más llamativas está siendo el silencio absoluto que está manteniendo el recién elegido presidente de Estados Unidos, Barack Obama. No sólo ha estado jugando tranquilamente al golf en Hawai sin decir una palabra mientras que cientos de palestinos morían, sino que incluso ha ignorado completamente el tema en su discurso semanal televisado el pasado 3 de enero. ¿El motivo? Obama está completamente a las órdenes del lobby israelí que tanta influencia tiene en la política exterior americana.

Repasemos la historia de Obama y cómo fue captado por este lobby ya en sus años universitarios. Obama llegó a entrar en colegios de élite gracias a becas privadas conseguidas por las influencias de su abuela blanca. Al mismo tiempo que iba a la Universidad, era un asiduo de una iglesia cristiana negra de Chicago liderada por el reverendo Jeremiah Wrigth, un radical racista anti-blanco defensor del Black Power y de la “destrucción del enemigo blanco”. Obama era un joven ambicioso y de talento, lo que fue reconocido por una de sus profesoras, que fue la que inició su adoctrinamiento en la ideología sionista y favorable a Israel. Obama hizo más contactos dentro de este círculo de amistades durante los años 90, entre ellos, David Axelrod (de doble nacionalidad americano-israelí), el que ha sido su sombra estos últimos años y director de su campaña electoral. En 2006, ya como senador por Illinois, viajó a Israel donde siguió su adoctrinamiento pro-israelí, convirtiéndose en un sionista convencido a su regreso a Estados Unidos. Su compromiso con el lobby israelí era total, por lo que empezó a recibir apoyos y ayuda económica para financiar su carrera hacia la Casa Blanca.

En este contexto fue en el que se presentó a las primarias del Partido Demócrata para ser el candidadto a la presidencia de los Estados Unidos, siendo la retirada de las tropas de Iraq su principal promesa. Pero una vez consiguió ser el candidado a la presidencia, su discurso empezó a cambiar. La retirada de las tropas no sería inmediata sino que “se estudiaría en su momento”. Sus consejeros tuvieron que cambiar su biografía: su pasado musulmán fue silenciado y no se reunió con nadie de la comunidad musulmana americana durante la campaña. Se silenció su pertenencia a una iglesia racista. Obama declaró que él no creía en las cosas que predicaba su ex reverendo, algo bastante difícil de creer, ya que estuvo asistiendo a esa iglesia durante veinte años, se casó en esa iglesia y sus dos hijas fueron bautizadas en ella, pero se trataba de dar una imagen más moderada. Además, el Reverendo había hecho unas declaraciones favorables a los palestinos, por lo que fue sentenciado por el lobby israelí que está detrás de Obama.

No sólo eso, cualquier colaborador de Obama que apoyara algún tipo de solución negociada en Oriente Medio fue purgado y atacado sin piedad, como fueron los casos del ex-presidente Jimmy Carter o del ideólogo Zbigniew Brzezinski, que había hecho buenas críticas del libro escrito por los académicos Walt y Marsheimer, acerca de la negativa influencia que el lobby israelí ejerce en la política americana. Recordemos que el apoyo de Estados Unidos a Israel le ha costado trillones de dólares, la muerte de miles de soldados americanos, enemistarse con mil trescientos millones de musulmanes y tener malas relaciones con países que rebosan petróleo a cambio de tenerlas buenas con otro país, Israel, que no tiene ni una gota de petróleo.

En lugar de los moderados, una vez ganadas las elecciones, Obama ha nombrado en puestos clave de la política económica y exterior a una serie de personajes del lobby israelí, todos defensores de la línea más dura pro-israelí. Esto es lógico teniendo en cuenta que han sido bancos con fuerte influencia sionista, como el Goldman Sachs, quienes han financiado su campaña electoral. En cambio, ni una sola petrolera está entre los primeros financiadores de Obama. Su primer nombramiento fue Rahm Emmanuel como jefe de gabinete para la Casa Blanca. Emmanuel no sólo es un firme partidario de Israel, sino que él mismo tuvo la nacionalidad israelí hasta los 18 años. En política económica ha nombrado a una serie de personas que ya pertenecieron al equipo económico de Bill Clinton, todos también partidaros de Israel y responsables, en los años 90, del inicio de las desregulaciones financieras que han traido la actual crisis económica en Estados Unidos. Estas personas son Lawrence Summers, Robert Rubin, Paul Volker y Timothy Geithner. No sólo empezaron a crear las condiciones para llegar a la actual crisis económica, sino que durante su estancia en instituciones económicas internacionales promovieron políticas ultraliberales en Rusia, Asia y Latinoamérica durante los años 90 que provocaron un crack económico tras otro. Todas estas personas están fuertemente comprometidas con las instituciones financieras de Wall Street, por lo que es muy probable que su política económica vaya encaminada a favorecer a la gran banca y no al pueblo americano más humilde que le ha dado su voto a Obama. Recordemos que Obama apoyó sin reservas el plan de rescate a la Banca americana por valor de 700 billones de dólares.

En política exterior, sus nombramientos han sido aún más radicales: Hillary Clinton como Secretaria de Estado. Clinton ha sido una belicista toda su vida: apoyó los bombardeos contra Belgrado, la alianza con los narco-terroristas kosovares, el bloqueo y posterior guerra de Iraq y ahora es firme partidaria de atacar Irán. Como adjuntos tendrá a John Steinberg y Jacob Lew, también partidarios de la línea dura. Obama ha nombrado como asesor de Seguridad Nacional a James Jones e incluso ha nombrado a “halcones” de la Adminstración Bush, como Robert Graves, como Secretario de Defensa. Tanto Gates como Jones son partidarios de aumentar el presupuesto militar y de la guerra sin límites. La política en Oriente Medio estará a cargo de otro ultra-sionista: Dennis Ross, y el enviado especial a Oriente Medio, es decir, el que tiene que mediar entre israelíes y palestinos, será otro sionista convencido: Daniel Kurtzer.

Con este historial y con estos nombramientos se entiende por qué Obama calla ante la masacre de Gaza. Obama no es un pacifista, va a aumentar la presencia de tropas en Afganistán, ha pospuesto la retirada de tropas de Iraq y se ha mostrado partidario de bombardear Irán si se muestra demasiado agresivo con Israel. Obama está completamente en las manos del lobby israelí y ha recibido el 80% del voto judío americano, por lo que no va a hacer nada que pueda perjudicar a Israel. Su discurso durante la campaña ante el lobby israelí más poderoso, AIPAC (investigado en un caso de espionaje contra Estados Unidos) dejó esto muy claro. Obama está aliado al sector más belicista, imperialista y militarista de Estados Unidos, que ve con buenos ojos la posibilidad de una nueva guerra para recuperar la hegemonía americana y reactivar la economía. Este sector americano está aliado al partido derechista israelí Likud, lleno de integristas partidarios de la expulsión de los árabes de Palestina, la anexión por parte de Israel de Gaza y Cisjordania y el bombardeo inmediato de Irán. Este partido iba el primero en las encuestas para las elecciones israelíes que han de celebrarse el próximo 12 de febrero, mientras que los partidos de la coalición gubernamental, el centrista Kadima y el Partido Laborista (al que pertenece el Ministro de Defensa israelí, Ehud Barak), estaban cayendo en las encuestas. La matanza de palestinos ha hecho que vuelvan a subir. Por lo visto, masacrar palestinos es la mejor campaña electoral que puede hacerse en Israel.

En resumen, nada va a cambiar con Obama. Los sionistas le dirán lo que tiene que hacer en materia económica y en Oriente Medio, a cambio, dirán que es un “gran estadista” en los medios de comunicación que controlan y le darán carta blanca para que lleve a cabo sus ideas “progresistas” en política interior, como más derechos a homosexuales, más discriminación positiva, más leyes anti-racistas y más regularizaciones de inmigrantes ilegales. Algo parecido a lo que hicieron con Bill Clinton. A Clinton también lo detectaron muy joven, también vieron que era de ese tipo de personas amorales y sin escrúpulos pero que al mismo tiempo tienen un gran encanto personal y se meten a todo el mundo en el bolsillo. Así que lo contrataron. Clinton hizo todo lo que el lobby israelí le ordenaba en materia económica y en Oriente Medio y a cambio éstos taparon todos los escándalos sexuales de Clinton, sus relaciones con mafiosos y los escándalos relacionados con el tráfico de drogas cuando era gobernador de Arkansas.

Aún conocemos poco a Obama pero es muy probable que sea la versión mulata de Bill Clinton: un absoluto amoral sin escrúpulos pero al mismo tiempo un tipo encantador capaz de encandilar al personal y que éste trague lo que haga falta. Nos gustaría equivocarnos pero desde DN creemos que Obama no sólo no será un pacificador, sino que tememos una escalada bélica en Oriente Medio y en el resto del mundo, debido a la poca confianza que nos inspiran todos sus nombramientos y a la sumisión total de Obama al lobby israelí. Con razón el ex-congresista sionista americano Abner Mikvner, ha declarado que «Barack Obama es el primer Presidente judío» en Estados Unidos. DN ya avisó en su momento acerca de la campaña progre que presentaba a Obama como un nuevo Mesías. Nosotros no creimos nunca ni una palabra y advertimos que la política exterior americana se dicta desde Israel, no desde Washington, independientemente de que gobierne un Republicano o un Demócrata, un blanco o un negro.

Miguel Blasco.
Democracia Nacional.

2 comentarios

  1. Muy interesante, de hecho en México la televisión abierta (que también es controlada en su mayoría por judíos) nos muestra al primer presidente “afroamericano”, no obstante a su físico, la ideología religiosa de Obama es judía-sionista.
    Me deja consternado y preocupado por la gente árabe de Medio-Oriente, porque se libra una batalla en condiciones desiguales, el poderoso Goliat lanza tremendos golpes al David y este último con sus piedritas poco podrá hacer. ¿Será una guerra por el petroleo, por la ideolgía, por la religión? Cualquiera que sea el caso me desanima bastante que algunos sean tan poco humanos. Ojalá que de verdad Obama fuese ese “negrito” simpático que apoyará a los “desprotegidos”, que se esforzara en obtener la paz entre Israel-Palestina, que retirara las tropas de Iraq, que diese un cambio radical en las políticas imperialistas de los EU, pero como bien maneja esta nota, detrás de Obama hay un tremendo equipo que obedece a otros intereses y Obama es uno de ellos.

  2. [...] Matanza en Gaza ¿porqué calla Obama? Barack Obama, el primer presidente judío de Estados [...]


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